Dios mío, Judd – reí –
Me cambié rápidamente
y abrí la puerta. Él estaba ahí, esperándome
con una sonrisa en su rostro.
Buenas noches – me dijo, e hizo una reverencia. Yo solo reí
y lo besé como respuesta –
Hola – le dije – ¿Entonces… cuál es el plan? ¿Vamos a volver
a quedarnos dormidos bajo un árbol? – pregunté recordando aquella vez –
Puede ser – contestó el rascando su barbilla – o quizás podemos
simplemente caminar.
Acepto – le contesté, y tomé su mano, emprendiendo el viaje –
Alrededor nuestro todo estaba silencioso, solo el ruido del viento revoloteando cerca de
las hojas de los árboles. Cada tanto, yo miraba hacia el costado y lo descubría
observándome, era gracioso ver que actuábamos
como niños de jardín enamorados. De
repente, él abrió su boca para acabar con el silencio.
Quiero saber más cosas de vos. Me di cuenta de que no se
casi nada – comentó con el ceño fruncido. Yo por mi parte comencé a pensar que
decirle –
Em… ¿me gusta el color celeste y los días de invierno? –
pregunté dejando en claro que no sabía que decirle –
¡No! – exclamó él – eso ya lo sé. Yo quiero… no se… detalles
de tu vida antes de que yo apareciera.
Ok, señor chismoso, voy a decirte. Antes de que aparecieras
en mi vida yo era… un hombre – el comenzó a balancear su cabeza de un lado al
otro –
Lo sabía, algún defecto extraño tenías que tener, porque a
mí me habían dicho que las personas perfectas no existían. – Lancé una pequeña carcajada y le di un sutil
golpecito en el brazo, él sonrió – bueno, entonces, contame, y esta vez en
serio, eh. – me amenazó –
Es demasiado larga mi vida como para contártela – me excusé,
él subió ambas cejas, soltó mi mano y se cruzó de brazos deteniendo la marcha –
Tengo todo el día, mirá vos que justo –
Bueno – suspiré – Antes de venir a Londres, yo vivía en
Argentina, en Buenos Aires. Decidí venirme acá porque… bueno, el por qué no
importa, simplemente decidí venir acá y fin, punto. – dije rápidamente –
Basta, en serio. Quiero que me cuentes cosas, si no… se las
preguntaré a Danny – cuando pronunció ese nombre mi cara cambió radicalmente –
mentira, mentira – me aclaró – era una broma nada más, calma –
A mí no me dio risa – dije con tono serio – ¿Querés saber
qué pasó? En realidad yo me vine con toda mi familia a Inglaterra. Estábamos
viviendo en Holmes Chapel, y después de unos meses de vivir ahí conocí a
Danny - Harry asentía escuchando la
historia – Bueno… cuando yo lo conocí a mi papá no le caía muy bien… él decía
que jamás iba a llegar muy lejos con la banda y bueno… después me llegó una
carta, me iban a dar la chance de actuar en una obra de teatro estadounidense pero
yo dije que no – su expresión se volvió sorpresiva – por Danny. Y bueno… por esa razón mi papá me hecho de
casa, bah, en realidad me dijo que me fuera a vivir con Danny de una vez por
todas, ya que yo solía pasar todo el día con él.
No entiendo… ¿y por
eso te echó? – preguntó confundido –
Lo que pasa es que… yo ya ni estaba en casa, y no quería hacer
nunca nada cuando estaba, entonces mi papá estaba harto. Además nunca nos llevamos
bien. Después Danny me engañó – mi voz se quebró en ese momento. Harry torció
su boca – con mi mejor amiga, Georgia.
Eso explica que se hayan agarrado de los pelos el otro día –
comentó entendiendo todo – que asco de persona.
Sí pero… pero no importa. No quiero que te pelees con él por
mí ¿queda claro? – pregunté –
Clarísimo –
Le seguí contando la historia sobre cómo yo me había hecho
amiga de Liz y también sobre cómo había terminado en mi departamento, y de
apoco se fue haciendo tarde. Optamos por ir al departamento de Harry, así no
molestaríamos a Liz con nuestras risas y demás, así que volví después de mucho
tiempo al edificio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario