2 de agosto de 2011

Capítulo 17

Promesa – me dijo y me ofreció su dedo meñique como para sellar el pacto –
En fin, cambiando de tema. Su banda suena bien en serio – le dije – me encantaría ir a verlos otra vez – le comenté honesta –
Bueno… supongo que estas cordialmente invitada a nuestra próxima función – me sonrió. –
Nuestras manos estaban agarradas, el me hacía caricias con el pulgar. Mi cabeza estaba en su pecho otra vez. Era como estar en una especie de cielo.
¿Cami, no sabes en donde está…? – la voz de Liz se fue apagando – Perdón, no quise interrumpir – se excusó con sorpresa en la cara –
¿No me viste entrar? – pregunté riendo –
¿Honestamente? No. – rió ella también – En fin, me voy, los dejo. –
Igual, Harry tiene que irse también – Harry me miró – ¿El ensayo? – pregunté yo y Harry abrió los ojos –
¡Dios, el ensayo! Bueno, me voy antes de que me maten. – me paré y lo acompañé hasta la puerta. Lo miré, iba a darle un beso en la mejilla pero me retracté en el camino y se lo di en los labios. Él sonrió y se fue camino a la casa de… Danny.
Subí las escaleras y Liz se me acercó.
Tengo que contarte algo – le dije y ella asintió – El otro día, que fui a verlos tocar… me encontré con… Danny. –
¿Danny? ¿Danny Jones? – preguntó ella levantando una ceja –
¡Y sí! – respondí yo – No sé qué voy a hacer ahora. Hoy discutimos. Tengo miedo de que Harry se entere y se le ocurra alejarse de mi… o también alejarse de Danny –
Y bueno, que se aleje de Danny – me dijo la rubia. Ella se movía para todos lados buscando algo - ¿No te convendría? –
Y pero… no. Ellos son amigos hace mucho se ve, solo que yo jamás los conocí. ¿Te imaginas si los hubiera conocido? Hubiera dejado a Danny antes de que se le fuera todo de las manos. – comencé a idealizar en mi cabeza los problemas que me hubiera traído conocer a Harry antes. –
¡Acá esta! – gritó Liz. Sacó de entre los almohadones del sillón un aro que hacía juego con el que tenía puesto – En fin, ahora, después de la ardua búsqueda, me voy. –
¿Te vas? – pregunté - ¿A dónde? ¡Liz, no me dejes sola, es domingo a la tarde!
Ya sé, ya sé, pero voy a ir a ver a mi mamá, hace como dos semanas que no la veo, Cami. Estoy segura de que vas a encontrar algo para hacer. – intentaba convencerme – Invitalo – levantó las cejas en un movimiento insinuante. Yo comencé a reír - ¿Qué, de que te reís? Lo digo porque así están solos – volvió a mover las cejas –
¡Elizabeth, no hace ni medio año que lo conozco! – le dije entre risas –
Sí, pero ganas no te faltan de quedarte sola con él – rió y antes de que yo pudiera decir algo díjo – no bueno, bueno, eso fue broma. Me tengo que ir Cam, no les abras la puerta a los desconocidos – me dijo de forma maternal. Tomó las llaves y salió –
Y así, debido a mi soledad, puse música a todo volumen y comencé a ordenar mi cuarto con el ritmo. 

1 comentario:

  1. ESTO NO ME DICE NADA. TE ODIO ROCÍO. QUIERO EXPLICACIONES YA. NO SOPORRRRRRRRRRRRTO MÁAAAAS. muere, muere.

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