6 años después:
-¡Michael, no hagas
eso! –gritó Camila mientras lograba atajar un jarrón que estaba apunto de
caerse. -¿Cuántas veces tengo que decirte que no corras en la casa?
-¿Y cuántas veces
tengo que repetirte yo, mujer, que no sabes educar a tus hijos? – dijo Max con
un tono repulsivo. –Ese niño es un mocoso malcriado.
Camila apretó la
mandíbula tratando de evitar una discusión que probablemente terminara mal.
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