Luego de un rato, Harry y yo decidimos retirarnos. Ninguno
tenía sueño, entonces para no molestar a Liz, que probablemente estaba
durmiendo, nos dirigimos a su apartamento.
- ¿Sabes? – dijo dejando su abrigo en el sillón principal –
Estoy feliz de que hayas ido – Yo tragué saliva y planté una falsa sonrisa en
mi rostro. Harry estaba feliz de que haya ido, pero él no sabía lo que había
pasado. Un nudo se instaló en mi garganta. Culpa, mucha culpa que yo intentaba
esquivar olímpicamente – Gracias – me susurró bajito en el oído –
- No es algo que tengas que agradecer – comenté – ¿Estamos juntos, o no? –
- Claro – contestó el acunando mi rostro con sus manos y dejándome
un hermoso beso –
- Entonces vas a tenerme siempre contigo – lo abracé
fuertemente, asegurándome a mi misma que era a él a quien quería entre mis
brazos, no a algún otro pecoso que ya había tenido su oportunidad antes y la
había arruinado de esa forma –
Sus manos comenzaron a jugar con el cierre de mi vestido, y
sin deshacer el beso en el que estábamos fundidos, caminamos hasta su cuarto.
Cerró la puerta con el pie y continuó.
- Ha - Harry– balbuceé y tiré mi cabeza hacia atrás dándole
un acceso fácil a mi cuello. Sus labios estaban dejando un camino de besos
hasta mi clavícula. Cerré los ojos cuando comenzó a recostarme sobre la cama y
su boca se dirigió nuevamente hasta la mía –
- Creo que encontré tu punto débil – jadeó mientras volvía a
mi cuello. Me estaba volviendo loca –
- Judd, no… – mi boca
y mi cerebro no coordinaban para hacerme hablar, mi corazón latía a mil por
hora. Estaba en el cielo –
- Shh – me calló sutilmente – disfruta, no hables –
Bajó el cierre de mi vestido con habilidad mientras yo
luchaba con la hebilla de su cinturón. Para ahorrarme el tiempo, se lo sacó él
revoleándolo en algún lugar del cuarto, sin importancia. Desabroché su pantalón
y se lo saqué. Giramos y yo quedé arriba, lentamente desabotonando su camisa y
acariciando su cuerpo con lujuria. Repartí unos cuantos besos por su pecho,
dejando algunas marcas. Harry, desesperado, tomó el control de nuevo colocándose
sobre mí. Se deshizo de mi ropa interior en un segundo y… “take my
hand tonight, we can run so far, we can change the world to anything we want” mi celular sonó. Harry se alejó de mí haciendo un sonido
molesto con la boca.
- No entiendo – me dijo ya parado a mi lado, colocándose la
camisa – hemos estado a punto ya tres veces, y las tres veces sonó tu celular.
¡No comprendo! – dijo con malhumor. Caminó hacia el aparato hecho una furia y
lo observó – ¿Disculpa? – balbuceó – ¿Acaso las tres veces ha sido él? – tomé
el celular asustada temiendo que la pantalla mostrara lo peor “Mensaje
nuevo de Danny” –
- Mierda – dejé escapar
y centré mi mirada en Harry, que me
observaba con ¿Decepción? ¿Enojo? No lo sé, una combinación de ambas – No ha
sido siempre él, no sé por qué me ha enviado un mensaje – aclaré. Mi novio solo
se limitaba a comerse con la vista el teléfono –
- Entonces vamos, léelo – dijo haciendo un gesto con la
cabeza, que me invitaba a averiguar lo que decía ese mensaje – Vamos, no te
quedes así, dime que dice – desafió levantando ambas cejas, en forma de
curiosidad – Quiero escucharlo salir de
tu boca – ¿Escuchar que? Me pregunté
instantáneamente –
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