11 de enero de 2012

Capítulo 30, final.


El frío de la mañana calaba mis huesos, tosía como una desgraciada y el abrigo no parecía ser lo suficientemente cálido. Tom y Dougie me habían gritado cuando se enteraron que planeaba irme, ambos totalmente en contra. Giovanna se había puesto a llorar. Me sentía aún peor. A eso, agréguenle esta horrible gripe que tenía. Tomé las valijas y Liz me llevó hacia el aeropuerto, largando varios suspiros mientras viajábamos. Estábamos silenciosas ambas, como nunca.
- Vamos, ni que hubiera muerto alguien – dije rompiendo el hielo, ella esbozó una sonrisa –
- Es difícil para mi, Cami, entiéndelo. Te irás, así como así ¿Ahora quien usará mi ropa, quien escuchará la música alta cuando quiera dormir siesta, quién me abrazará cuando esté mal, quien me contagiará la gripe, con quién tendré viernes de películas? ¿Quién dejará sus pantuflas por todos lados haciendo que me tropiece? Voy a extrañarte tanto – dijo dejando escapar varias lágrimas. Se estacionó y bajamos directo al aeropuerto. Pasó su brazo por el mio, y caminamos hacia mi destino  –
Una voz proveniente del altoparlante dijo que mi vuelo estaba retrasado, maldije varias veces hasta que me di cuenta de que Liz tenía una sonrisa en su cara. ¿Por qué sonreía?
Dejé caer mi cuerpo en una de las sillas que allí se encontraban y cerré los ojos, pero no soñé, si no que recordé.
Salí al pasillo del edificio, la puerta del depto. 4 estaba abierta. Lentamente me fui acercando. Estaba silencioso, al parecer el chico estaba solo, sus amigos ya se habían ido. Asomé mi cabeza.
Un chico de cabellos castaños estaba parado en la habitación, ojos azules y boca pequeña. Era flaco y musculoso. Tenía una remera negra y unos jeans. Unas vans iguales a las mías estaban en sus pies. - ¿es que me visto como hombre? – Pensé para mis adentros”

“Pensé en decirle – Hola, soy tu nueva vecina, ¿Qué tal el edificio, te agrada? Pero cuando dirigió su mirada me quedé muda. Aparté mí vista de él y esperé tortuosamente a que el ascensor llegara a planta baja”


“¿Y que hay con Bob? Me ha hablado mucho de ti, creo que está enamorado. –
 - ¿Qué? ¿Con Bob? ¡Por dios, nada! Siempre estuvo enamorado de mí, desde que me mudé, pero solo somos amigos, nada más. –
-  Oh bien, yo me cercioraré de que así siga –
- ¿Qué siga así?  –
-  Claro, me cercioraré de que solo sean amigos, ahora tú estás en mi mira”

 “¡HARRY, BAJAME YA! ¡AHORA, YA, DEJAME IR! – gritaba y pataleaba a todo ritmo, pero él seguía paseando con mi cuerpo a cuestas, como una bolsa de patatas –
- ¡Oh, no, jamás lo haré! – decía con voz de demente. – Esta es mi venganza vengativa – seguía riendo – ahora eres mi prisionera  y jamás te dejaré sa – antes de terminar su frase estábamos los dos en el piso, Harry había tropezado con una caja”

“¿Quién demonios te crees para apedrear… Harry? – Él estaba ahí. Sonriente, como si fuera normal lo que estaba ocurriendo. – ¿Qué pasa aquí? – pregunté.
-  No mucho. – respondió – Me pregunto qué hacías despierta a esta hora. –
-  Me pregunto lo mismo, y también pregunto qué hacías arrojando piedras a la casa. – contesté. –
-  Tengo mis razones. – me dijo, y levantó las cejas en un movimiento insinuante –
-  ¿Cuáles? – pregunté –
-  Le tengo una propuesta, señorita”

“¿Sabes qué otra cosa me gusta?  Tú. –
- ¿Yo que? – Antes de que pudiera decir otra palabra, sus labios se posaron en los mios –  ¿Por qué no lo dijiste antes? –
- No lo sé… creí que nunca lo haría. Aunque también creo que mi subconsciente me trajo aquí para poder decírtelo de la forma más linda que puedo”

“Así que este ha sido tu siguiente paso… pensé que Harry no era de tu estilo. –
-  No, Jones, tú no fuiste de mi estilo.
-  ¿Entonces fui una excepción a la regla? – preguntó con una ceja levantada –
-  Sí, no suelo salir con idiotas.  – respondí fríamente”

“Abre la boca – me dijo, y tiró un pochoclo en mi cavidad bucal –
Ahora yo – le sonreí, y el abrió su boca lo más grande posible –
Estábamos sentados bajo un árbol, que nos propinaba sombra, y continuábamos dándonos de comer palomitas de maíz cuando el celular de Harry vibró en su pantalón”

“¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO AQUÍ? – gritó Harry. Su mirada se dirigió hacia mí, pero mis ojos solo la miraban a ella –
¡ERAS MI AMIGA! – le grité – PENSÉ QUE NO ERAS CAPAZ DE HACER LO QUE HICISTE, PERO SIN EMBARGO MIRATE AHORA, PRETENDIENDO SER LA SRTA. JONES. TE ADVIERTO, GEORGIA, QUE LUEGO DE UN TIEMPO SE VA A CANSAR DE TI, TANTO COMO DE MÍ”

“ Mensaje nuevo -> Leer.  ¿Estas dormida? En caso de que te haya despertado estoy dispuesto a recibir insultos como respuesta. Harry.
Responder -> No, no estaba dormida. De todos modos no te hubiera insultado. ¿Qué haces despierto? Enviar.
Mensaje nuevo -> Leer. Me quedé viendo una película y ahora ya no puedo dormir. Tomé café, demasiada energía. Te tengo un juego.
Responder ->  ¿Un juego? Sí, quiero.  Enviar.
Mensaje nuevo -> Leer. Es una adivinanza. ¿Qué es cuadrado y tiene cortinas?
Responder -> ¿Una ventana acaso? Enviar.
Mensaje nuevo -> Leer. ¿Por qué no te asomas a ella, entonces?”

“Te quiero demasiado Harry – le dije en un susurro, mientras lo abrazaba –
Y yo te amo – me respondió el, a lo que yo respondí abrazándolo más fuerte “


Cami… Cami… escuché a alguien llamándome cuando desperté del pequeño transe en el que me encontraba.

- ¡Liz! – me desperté sobresaltada - ¿Qué ocurre? –
- Tu vuelo – dijo con una mueca de tristeza – Pensé que se retrasaría mas – dijo mirando su reloj, luego su celular, como si esperara el llamado de alguien –
- ¿Pasa algo? – pregunté, ella negó con la cabeza –
- Nada, nada de nada, nada – respondió nerviosa y luego me dio un gran abrazo – Suerte en Irlanda, Camila. Puedes contar conmigo para lo que quieras ¿Sí? Y si quieres volver, o… o… ¡Voy a extrañarte tanto! – volvió a abrazarme con una fuerza que nunca había visto en ella – Te quiero tanto, no me olvides – Y ambas estábamos llorando como bebés. Era una escena bastante graciosa de ver, porque a los 2 segundos ambas estábamos riendo por lo cursi del momento –
- No voy a olvidarte, Elizabeth – le di un golpe porque estaba diciendo tonterías –
- Bueno… allí está –señaló mi destino y yo, sosteniendo fuerte mis valijas, emprendí mi camino –

Estaba segura de que esto sería lo mejor para todos, para mi, para Harry, para Danny. Liz me había conseguido un trabajo como fotógrafa en la compañía así que no tendría que preocuparme por eso, afortunadamente.  

Tomé una fuerte bocanada de aire y me tragué las ganas de llorar. Un hombre me pidió mi pasaporte y mi boleto, le di ambos y miré para atrás. El corazón me dio un vuelco. Estaba ahí. Y no solo él, si no Giovanna, Tom, también Dougie.

- Ojalá te quedaras – leí en sus labios, que tanto me conocían. Negué con la cabeza mientras el muchacho me devolvía las cosas y yo me subía al vuelo que iba a cambiar mi vida para siempre –

No hay comentarios:

Publicar un comentario