- No pienso leerte el mensaje – dije con seguridad, el
frunció el seño –
- ¿Acaso tiene algo que no puedo leer? – guardé silencio. En
realidad no lo había leído, pero era probable que dijera algo que él no debía
leer. Mientras los pensamientos se acumulaban en mi cabeza, Harry me quitó el
celular de las manos y leyó el mensaje en voz alta – “¿Cuándo piensas decirle a Harry que estuvimos juntos en el baño?
Sabes, no me molestaría repetirlo, preciosa” – tragó saliva, me miró, soltó
un bufido y luego, tomó asiento en la cama con resignación – Lo sabía – comenzó
a hablar con la voz quebrada – Lo supuse. Era obvio que lo seguías viendo y era
obvio que te seguía gustando ¿Cómo pude ser tan iluso? ¿Cómo es posible? – el tono
de su voz se hizo más alto – ¿CÓMO ES POSIBLE QUE ME HAYA CREIDO TU ACTUACIÓN
DE ‘LO HE OLVIDADO, LO JURO’? ¿TAN TARADO SOY O ESTABA CIEGO PORQUE TE QUERÍA? ¿CÓMO DEMONIOS CAÍ? Camila… – me dijo más tranquilo, pero no menos
enojado – ¿Qué fue lo que pasó ahí? –
- Nada… solo… besos, nada más – evité llorar mientras me
escondía con mi cabello, que caía sobre mi cara. Era un asco, un asco de
persona. No pensaba antes de actuar y ahora había perdido al único hombre en el
que había podido confiar después de Daniel. Harry me miró con una postura firme
–
- Quiero que te vayas de mi casa – silenciosamente y sin
decir nada me vestí, tomé mi celular, mi cartera y cerré la puerta despacio
tras de mí –
No podía culparlo por
pedirme que me aleje de él y tampoco podía culparlo si nunca más quería hablar
conmigo. Hacía frio, era de noche y yo estaba con un vestido rojo que no me
llegaba ni a las rodillas. Comencé a observar a mi alrededor, recordando como
volver a casa. Me quité los zapatos y caminé descalza por la vereda.
<<¿Con qué cara
le contaría todo a Liz, cuando ella le había hecho prometer que no volvería a
tocar a Danny ni para saludarlo? ¿Con qué cara se enfrentaría a Harry, si es
que él aceptaba escuchar sus explicaciones? Quizás el destino estaba empeñado
en jugarle bromas, o ella estaba predestinada a estar sola, sin nadie. Lo
merecía, no podía negarlo. Merecía que la lluvia la mojara ahora, merecía
haberse clavado una piedra mientras caminaba y haberse roto un taco de su
zapato cuando intentó volver a ponérselos. Era justo >>
Llegué a casa y cuando me di cuenta, había olvidado mis
llaves. Maldije por lo bajo y continué caminando. ¿Hacia donde? No lo sé. Dejé
que mis pies me guiaran.
<<Llegó a un sitio que le sonaba familiar, y su mirada
se dirigió rápidamente a una puerta en particular. Se acercó y tocó sin estar
del todo segura de que conocía a la persona que estaba adentro. Un recuerdo se
cruzó por su cabeza. Ella había estado ahí con Harry, en uno de los tantos
ensayos a los que lo había acompañado. Esa era la casa de Tom, o eso creía.
La puerta se abrió y una cabellera marrón salió, refregando
sus ojos.
- ¿Camila? – preguntó la voz de su casi amiga Giovanna, ella
se abalanzó a sus brazos, llorando desconsoladamente –
- Lo he arruinado, Gio. Lo he arruinado todo. Quiero morir,
quiero morir – repetía mientras un llanto descontrolado brotaba de sus ojos, y
de su corazón –
- Clama, tranquila, intenta respirar con tranquilidad – le dijo
Gio luego de cerrar la puerta y sentarla en el sillón. Tom se había despertado
al ver que Gio no llegaba y ahora estaba allí con ella también –
- ¿Por qué no nos cuentas lo que pasa? – preguntó el rubio,
que escuchó atentamente, junto con su prometida, toda la historia que Camila
tenía para contar>>
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