8 de enero de 2012

Capítulo 28, antepenúltimo.

- Entonces vamos, léelo – dijo haciendo un gesto con la cabeza, que me invitaba a averiguar lo que decía ese mensaje – Vamos, no te quedes así, dime que dice – desafió levantando ambas cejas, en forma de curiosidad – Quiero escucharlo salir de  tu boca – ¿Escuchar que? Me pregunté instantáneamente –
- No pienso leerte el mensaje – dije con seguridad, el frunció el seño –
- ¿Acaso tiene algo que no puedo leer? – guardé silencio. En realidad no lo había leído, pero era probable que dijera algo que él no debía leer. Mientras los pensamientos se acumulaban en mi cabeza, Harry me quitó el celular de las manos y leyó el mensaje en voz alta – “¿Cuándo piensas decirle a Harry que estuvimos juntos en el baño? Sabes, no me molestaría repetirlo, preciosa” – tragó saliva, me miró, soltó un bufido y luego, tomó asiento en la cama con resignación – Lo sabía – comenzó a hablar con la voz quebrada – Lo supuse. Era obvio que lo seguías viendo y era obvio que te seguía gustando ¿Cómo pude ser tan iluso? ¿Cómo es posible? – el tono de su voz se hizo más alto – ¿CÓMO ES POSIBLE QUE ME HAYA CREIDO TU ACTUACIÓN DE ‘LO HE OLVIDADO, LO JURO’? ¿TAN TARADO SOY O ESTABA CIEGO PORQUE TE QUERÍA?  ¿CÓMO DEMONIOS CAÍ? Camila… – me dijo más tranquilo, pero no menos enojado – ¿Qué fue lo que pasó ahí? –
- Nada… solo… besos, nada más – evité llorar mientras me escondía con mi cabello, que caía sobre mi cara. Era un asco, un asco de persona. No pensaba antes de actuar y ahora había perdido al único hombre en el que había podido confiar después de Daniel. Harry me miró con una postura firme –
- Quiero que te vayas de mi casa – silenciosamente y sin decir nada me vestí, tomé mi celular, mi cartera y cerré la puerta despacio tras de mí –
 No podía culparlo por pedirme que me aleje de él y tampoco podía culparlo si nunca más quería hablar conmigo. Hacía frio, era de noche y yo estaba con un vestido rojo que no me llegaba ni a las rodillas. Comencé a observar a mi alrededor, recordando como volver a casa. Me quité los zapatos y caminé descalza por la vereda.
 <<¿Con qué cara le contaría todo a Liz, cuando ella le había hecho prometer que no volvería a tocar a Danny ni para saludarlo? ¿Con qué cara se enfrentaría a Harry, si es que él aceptaba escuchar sus explicaciones? Quizás el destino estaba empeñado en jugarle bromas, o ella estaba predestinada a estar sola, sin nadie. Lo merecía, no podía negarlo. Merecía que la lluvia la mojara ahora, merecía haberse clavado una piedra mientras caminaba y haberse roto un taco de su zapato cuando intentó volver a ponérselos. Era justo >>
Llegué a casa y cuando me di cuenta, había olvidado mis llaves. Maldije por lo bajo y continué caminando. ¿Hacia donde? No lo sé. Dejé que mis pies me guiaran.
<<Llegó a un sitio que le sonaba familiar, y su mirada se dirigió rápidamente a una puerta en particular. Se acercó y tocó sin estar del todo segura de que conocía a la persona que estaba adentro. Un recuerdo se cruzó por su cabeza. Ella había estado ahí con Harry, en uno de los tantos ensayos a los que lo había acompañado. Esa era la casa de Tom, o eso creía.
La puerta se abrió y una cabellera marrón salió, refregando sus ojos.
- ¿Camila? – preguntó la voz de su casi amiga Giovanna, ella se abalanzó a sus brazos, llorando desconsoladamente –
- Lo he arruinado, Gio. Lo he arruinado todo. Quiero morir, quiero morir – repetía mientras un llanto descontrolado brotaba de sus ojos, y de su corazón –
- Clama, tranquila, intenta respirar con tranquilidad – le dijo Gio luego de cerrar la puerta y sentarla en el sillón. Tom se había despertado al ver que Gio no llegaba y ahora estaba allí con ella también –
- ¿Por qué no nos cuentas lo que pasa? – preguntó el rubio, que escuchó atentamente, junto con su prometida, toda la historia que Camila tenía para contar>>

No hay comentarios:

Publicar un comentario