Camila’s POV.
Toqué el timbre de la casa de Liz, ella abrió.
- ¡Camila! – dijo ella mirándome – Y compañía – dijo luego mirando a Harry– ¿Qué se les ofrece? – preguntó amablemente –
- Traje mis cosas Liz, vengo a molestarte en tu vida diaria – reí. ¡Dios, lo que iba a ser vivir con Liz! Si ya éramos ruidosas normalmente, imagínense viviendo juntas –
Pasamos y dejamos todas las cajas y cosas en el cuarto. Liz se había encargado de limpiarlo porque sabía que yo llegaría en esta semana.
- Bueno – dijo Harry– creo que mi trabajo aquí ha terminado. – comentó tomando su campera. Dirigió sus ojos a mí y me dijo - ¿Sabes? Extrañaré no verte por el edificio, extrañaré esos rulos morochos. – Yo le sonreí tímidamente, el simplemente me dio un beso en la mejilla y se fue acompañado por Liz hasta la puerta. –
- ¿ES ESE? ¿ES ESE? ¿ES ESE? – comenzó a preguntar como loca luego de haber cerrado la puerta - ¿ESE ES HARRY? DIOS, SI ES QUE ES ÉL TE ENVIDIO DE UNA FORMA INCONTROLABLE. – dijo y luego se echó a reír – ¿Hablé muy rápido, no? – preguntó – yo asentí con la cabeza y me digné a contestar –
- Bueno, creo que vas a tener que envidiarme, porque ese es él. – dije con una sonrisa de orgullo en la cara – Lastima que ahora que ya no soy su vecina se va a olvidar de mí. –
- ¿Por qué dices eso? – dijo Liz –
- Porque yo solo era su vecina linda a la cual le tiraba los perros, no más. Bueno, fue lindo mientras duró – concluí para abandonar el tema. –
Luego de un rato fuimos a desempacar las cosas, sería una larga tarea.
Harry’s POV.
Me desperté temprano o relativamente temprano, me levanté de la cama y me dirigí a cambiarme. Cuando quise levantar un brazo para pasarlo por el orificio de la remera casi me muero. Un dolor punzante me empezaba en el brazo y terminaba en la parte baja de mi espalda. Dios, como dolía. Luego recordé la cantidad de cajas que transportamos desde la casa de Hay hasta la casa de la amiga y todo recuperó el sentido, había sido demasiado para mí, pero para hacerme el fuerte no había dicho ni mu.
Mi teléfono sonó ruidosamente, me acerqué a contestar: Llamada entrante de Danny.
- ¿Hola? – del otro lado se escuchaban algunas risas –
- Los chicos y yo vamos a ensayar y nos preguntábamos si vendrías – Danny sonaba malhumorado, seguro Georgia tendría que ver –
- Sí, estoy saliendo – mentí. Si le decía que todavía no estaba listo me mataría, de seguro –
- Perfecto, nos vemos aquí. – cortó. –
Muy bien, ahora llega el momento en el que corro hacia la casa de Tom para que no sospechen que ni siquiera estaba saliendo. Cuando me faltaba una cuadra para llegar calmé mi ritmo, si no llegaría con medio pulmón fuera. Lo admito, estoy en muy mal estado físico.
- ¡Hey! – saludó Tom amistosamente. - ¿Cómo estás? –
- Bien, adolorido, pero bien. – le respondí. Abrimos la puerta del ‘’estudio’’ improvisado. Los chicos saludaron. –
- ¿Qué tal? – saludó Dougie. Hicimos una especie de saludo, que salió mal y comenzamos a reír. –
- ¿Podemos ir al grano ya? No tenemos tiempo que perder en saludos que fallan. – Danny estaba definitivamente de muy mal humor. No le dirigimos más la palabra en todo el ensayo, estaba en su faceta cruel. Nos tomamos cinco minutos de descanso en los cuales Harry comenzó a perseguirme por algo que había dicho, sin querer empujamos a Danny. Él cayó también llevando a Tom consigo. – ¿SON TARADOS? NO ES GRACIOSO. – nos gritó –
- Danny, no sé qué carajo te pasa hoy, pero no vamos a dejar de divertirnos porque estés de mal humor, lo siento, pero no. – le dije de mala manera. Es que ciertamente no teníamos por qué tener su antipatía. Estaba más arisco que Marvin. –
- Tiene razón – me secundaron los demás –
- ¿Saben qué? Si tanto me odian me voy con mi novia, ah, no, cierto que ella me odia también. – cerró la puerta de un portazo, nos miramos entre todos. –
- Era de suponer. – dijo Tom – ¿Qué otra persona pone de tan malhumor a Danny? –
- Eso o la menstruación. – dije y comenzaron a reír –
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