Recorrimos todo mi guardarropa, hasta los últimos recovecos y descubrimos la ropa adecuada. Ellos me recordaron que no hacer y que sí hacer en una cita, cuestiones de modales y esas cosas.
- Chicos, acabo de notar algo – todos me miraron – no, la cita no es mañana, es hoy, tranquilos, no hicieron todo esto para nada. – movieron su cabeza en señal de ‘’menos mal’’ y se dispusieron a ayudarme – esto es ridículo, es decir, si le gusto debo gustarle como soy, no como un muñeco de torta arreglado como para ir a un concurso de belleza – concluí –
- Lo sabemos, al menos yo lo sé – dijo Tom – pero no hay nada de malo en causar una buena impresión en la primera cita con una chica que te interesa realmente –
- En realidad…no es nuestra primera cita – dije – lo otro no fue una cita oficial, pero tomamos algo en un Starbucks. –
- ¿Entonces para que estamos haciendo esto? Si ya la viste y se cayeron bien no hay necesidad de tanto circo. – Dijo Danny. Al parecer a alguien le cayó mal que lo hayan sacado de la cama –
- ¿A qué hora es la cita? – preguntó Gio –
- No pactamos hora, dije que pasaría a buscarla.
- ¿Qué tal si la llevas a almorzar a algún lindo lugar? – preguntó Dougie, que había estado bastante dormido, quiero decir, callado –
- Mmm…no es mala idea, creo que es eso lo que haré. – decidí – Genial, entonces tengo que apurarme. ¿Saben que son los mejores amigos que puedo tener en este mundo no? –
- ¡Ay, por dios Harry, deja de ser tan chica! – Dijo Giovanna – Y si, lo sabemos. – se acercó a darme un abrazo y partió junto con los demás –
Fui a darme una ducha y me puse la ropa que encontramos junto a Danny, tomé mis Ray-Ban y luego de dos minutos ensayando en su puerta qué decir, decidí tocar timbre. Ding-dong. Respiré hondo y largué un suspiro, ella abrió la puerta. Su perfume de vainilla invadió todos mis sentidos, vaya, estaba diferente comparada con ayer. Esta vez su pelo estaba suelo dejando ver algunas ondas y su maquillaje estaba impecable. Tenía una pollera tubo color negra con una remera blanca. Como accesorio un collar con una nota musical. No sé si me quedé paralizado con cara de baboso o qué, solo sé que ella se sonrojó y bajó la mirada. Era adorable.
- Hola, Cam. – saludé –
- Hola, Harry. – saludó ella también tímidamente, mirando hacia un costado –
- Bien, como no pactamos una hora se me ocurrió que podíamos salir a comer algo, ¿tú que dices? – pregunté amistosamente. Ella me miró y sonrió –
- Me parece excelente – dijo – y si, Harry, tú también estas muy lindo – respondió ella. Al parecer se había percatado de mi mirada. Nota mental: menos obviedad. –
Tomamos el ascensor que solíamos compartir a la mañana y bajamos. Cuando salimos del edificio pregunté:
- ¿Caminando o con auto? –
- ¿Es muy lejos? – respondió con otra pregunta –
- No… en realidad no sé a dónde vamos. – le dije sinceramente –
- Preferiría que me llevaras a un lugar normal, no a esos lugares finolis en los que no puedes hacer nada que esté fuera del protocolo. ¿Pero qué se creen? ¿Qué estoy almorzando con la reina? No. Puedo hacer lo que quiera mientras cómo. –
- ¿Entonces McDonald’s será? – le dije sonriente. Me pregunto en dónde había estado esta chica toda mi vida –
- McDonald’s. – respondió ella asintiendo –
Y sí, McDonald’s fue. Caminamos, ya que eran unas 5 cuadras y cuando llegamos pedimos nuestra comida y nos decidimos a esperar.
- Y bien – empecé una conversación – ¿Tienes algún hobby? ¿Algo que ames hacer? –
- Bueno…canto y toco la guitarra y la batería, pero eso no significa que sea buena en alguna de las tres cosas – me sonrió, yo reí ante semejante muestra de desvalorización propia. –
- Yo toco la batería también ¿sabes? -
- Sabía que tocabas, te vi entrar con las partes cuando llegaste al edificio – me comentó –
- ¿Acaso estabas espiando por la ventana? – pregunté. Ella se ruborizó…otra vez –
- ¡No! ¡Claro que no! – dijo a la defensiva – solamente estaba viendo quien se mudaba al edificio, no es que quisiera espiar – se excusó –
- ¿Y que hay con Bob? – pregunté – me ha hablado mucho de ti, creo que está enamorado. – era cierto, Bob no paraba de hablar de ella, era hasta molesto, aunque ahora entiendo por qué es que tiene este enamoramiento –
- ¿Qué? ¿Con Bob? ¡Por dios, nada! Siempre estuvo enamorado de mí, desde que me mudé, pero solo somos amigos, nada más. – me dijo con seguridad. Parecía nerviosa, no había tocado su hamburguesa hasta ahora –
- Oh bien, yo me cercioraré de que así siga. – le respondí. Ella me miró extrañada –
- ¿Qué siga así? –
- Claro, me cercioraré de que solo sean amigos, ahora tú estás en mi mira. –
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