30 de julio de 2011

Capítulo 11

Camila’s POV.

Eran las 12 pm. Y yo seguía sin poder dormirme. El cambio de casa realmente me estaba afectando. Tendría problemas durante toda la semana.
Escuché un sonido proveniente de afuera. – Parece que está lloviendo – Pensé para mis adentros. Salí al balcón de la casa de Liz, mi casa, y me sorprendió ver que estaba seco, hasta que una piedrita impactó en mi brazo. – Así que esta es la lluvia – volví a pensar.
-          ¿Quién demonios te crees para apedrear… Harry? – Él estaba ahí. Sonriente, como si fuera normal lo que estaba ocurriendo. – ¿Qué pasa aquí? – pregunté.
-          No mucho. – respondió – Me pregunto qué hacías despierta a esta hora. –
-          Me pregunto lo mismo, y también pregunto qué hacías arrojando piedras a la casa. – contesté. –
-          Tengo mis razones. – me dijo, y levantó las cejas en un movimiento insinuante –
-          ¿Cuáles? – pregunté –
-          Le tengo una propuesta, señorita. –
Y si, en verdad la tenía. A los cinco minutos, cambiada y arreglada, anudé una soga al balcón y comencé a bajar esperando llegar a los brazos de Harry que me salvarían del golpe que probablemente me daría.
-          Harry, me voy a caer. – le dije desde el balcón –
-          No voy a dejar que nada te pase ¿sí? Estoy con vos. – me respondió seguro. –
-          Estás loco, Judd, y yo caigo en tus locuras. – le sonreí. Me tomé de la soga y comencé a bajar. Ahora, en estos momentos, agradezco a mi profesora de Educación Física por hacernos trepar esas sogas hasta el techo. Pensé que jamás me haría falta, pero con un chico como Harry, no me sorprende tener que poner cosas raras en práctica. Llegué hasta el final de la soga y sus brazos me tomaron fuertemente, para no dejarme caer y me colocaron cuidadosamente en el suelo. Estuvimos unos segundos mirándonos a los ojos hasta que él corrió la mirada. Lo saludé con un beso en la mejilla y me miró sonriente. – Bien ¿Ahora vas a decirme para qué hice todo esto? –
-          Es que en realidad no lo sé. Existe la puerta de salida. – Mi ojo derecho comenzó a titilar. Él me había dicho que hiciera todo esto y ahora me decía que existía una puerta. – Judd, vas a morir, lo juro. –
-          Todos vamos a morir en algún momento. – rió – Bueno, bueno, calma. Pero no digas que no fue romántico. – Torció una sonrisa. –
-          Te diría algo pero estoy demasiado concentrada en admirar tu belleza. – Accidentalmente acababa de revelar el porqué de mi cara de idiota en ese instante. De todos modos no es algo que él no supiera, es decir, es obvio que sabe que me gusta… o al menos eso creo. –

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