Harry’s POV.
- ¡Vamos, no puedes hacerme esto, espera a que haga mis valijas al menos! – escuché gritar a fuera. No me agradaba la gente escandalosa. Salí a ver qué ocurría. – No te mueres si me dejas estar un día más sin pagar, sería lo mismo. ¿Qué vas a hacer? ¿Quedarte con mis cosas? Por favor. – es cierto, la gente escandalosa no me gustaba, pero si Camila era la que causaba el escandalo no me molestaba en absoluto –
- ¿Qué pasa aquí? – pregunté yo. Esta es la parte en la que entra el rubio fornido a arreglarlo todo, pero en su lugar entró el robusto castaño de boca pequeña –
- Hace un mes que no paga mi renta, tiene hasta hoy a las 11:00 pm para vaciar todo, si no, no me hago cargo de lo que pasará con las cosas que queden – dijo con malhumor el dueño y se retiró. –
- Camila, yo te ayudaré a sacar todo, estoy para servirte - le dije, y antes de que pudiera terminar de parpadear sentí unos brazos que me rodeaban y una cabeza que se apoyaba en mi hombro, luego escuché un murmullo, un llanto –
- No podremos meter tres años de mi vida en cajas y simplemente llevárnoslos de aquí. – me dijo, su aliento me hizo cosquillas en el cuello –
- Todo estará bien ¿Si? ¿Tienes a donde quedarte esta noche? – pregunté. Por favor, di que no, di que no, quiero que te quedes conmigo –
- Sí, mi amiga tiene una habitación de más, me voy a quedar ahí hasta que consiga un trabajo nuevo. – me comentó separándose y secándose las lágrimas –
- Perfecto – terrible – entonces nos pondremos ya a trabajar, no lograras nada llorando, mejor sonríe ¿sí? – le dije. Ella miró hacia el suelo – Vamos, no es tan malo, hazme caso, sonríe. – Ella esbozó una sonrisa sin dientes – No, esas no son las sonrisas que a mí me gustan. Yo prefiero estas – sonreí de una manera exagerada, parecía que ya no tenía ojos. Ella rió – Exacto, así me gusta – le sonreí – Ahora hay que trabajar –
- Por cierto – dijo ella – tienes una linda sonrisa de maníaco. – ambos reímos con ganas –
Entramos al lugar. Estaba bastante decorado, era lindo.
- Bueno, primero lo primero. – dije – Necesitamos cajas, muchas cajas. –
- Tengo varias, sabía que esto pasaría. – me dijo ella –
- Bueno, entonces quiero que me las traigas y comenzaremos todo –
Empacar las cosas nos tomaría un buen tiempo. Genial excusa como para charlar por horas. Guardamos todo lo decorativo en una caja, en otra todos los platos, vasos, etc.
Fuimos a su cuarto, ella abrió el armario y comenzó a tirar toda la ropa sobre su cama, con ira.
- Si continúas tirando la ropa así te dislocarás un brazo. – le dije y reí porque ella no se detuvo ni siquiera para mirarme –
- No me interesa. No sabes lo enojada que estoy con el mundo Harry, no sabes cuánto. Los detesto a todos – dijo. Se dio vuelta para buscar más ropa en el ropero y yo me acerqué por detrás –
- Dijiste, y cito “Los detesto a todos” ¿Yo que hice para que me detestes? – le hablé en el oído, ella saltó del lugar, al parecer se había asustado –
- Por dios, Harry, casi me matas de un maldito infarto – yo sonreí. En serio se había asustado –
- Oh, lo siento, no quería asustarte, solo venía a reclamar una disculpa porque dices que me detestas. Yo no he hecho nada, no merezco tu odio. – le reclamé –
- Es una forma de decir Harry, a ti no te odio. – me dijo –
Camila’s POV:
- Es una forma de decir Harry, a ti no te odio. – en realidad me gustas. –
- Oh, entonces mucho mejor, si no ibas a tener que enfrentarte a mi ira. – dijo él. –
- ¿Ira? En ese pequeño cerebro no creo que te entren muchas cosas más que la orden de respirar todo el tiempo – le dije y el me miró con una ceja levantada –
- ¿Quieres ver? – me desafió. Se iba acercando cada vez más, hasta que quedé atrapada. Adelante estaba él, me tenía acorralada con los brazos, y atrás estaba el armario. Comencé a sentirme presionada – Bien, esto es lo que ganas por desafiarme – rió como loco y me tomó por la cintura cargándome en su hombro –
- ¡HARRY, BAJAME YA! ¡AHORA, YA, DEJAME IR! – gritaba y pataleaba a todo ritmo, pero él seguía paseando con mi cuerpo a cuestas, como una bolsa de patatas –
- ¡Oh, no, jamás lo haré! – decía con voz de demente. – Esta es mi venganza vengativa – seguía riendo – ahora eres mi prisionera y jamás te dejaré sa… - antes de terminar su frase estábamos los dos en el piso, Harry había tropezado con una caja –
- ¡Oh, pues que villano tan tonto! – dije yo, y miré hacia mi lado. Ahí yacía el cuerpo de mi “secuestrador” – Y para la próxima, no soy un saco de verduras al que puedes pasear a cuestas – le dije con falso enojo –
- ¿Sabes? – me dijo. Yo seguía en el suelo, él también. Tenía su cabeza sostenida con su brazo para poder ver todo desde arriba – Aunque estés despeinada y regañándome te ves linda – confesó –
- ¿Sabes? Aunque me secuestres y luego me tires al piso, tú también eres lindo –
No hay comentarios:
Publicar un comentario