30 de julio de 2011

Capítulo 6

Caminé rápido hasta la casa de Liz que estaba a unas dos cuadras, toqué timbre desesperada.
-          Vamos Elizabeth, no sabes las noticias que tengo para darte, abre ya – grité cuando ella se asomó por el balcón de su casa para ver quién era –
-          ¡Cami! – me dijo al abrir la puerta – pasa, pasa y cuéntame. -  Nos sentamos en las sillas que estaban en la cocina, Elizabeth estaba comiendo - ¿Quieres? – me preguntó señalando su plato –
-          No, gracias, ya estoy llena.  – comenté con una gran sonrisa en mi cara. Liz miró extrañada
-          ¿Llena? – me preguntó –
-          Oh, sí, los frapuccinos llenan mucho más de lo que tú piensas, sobre todo cuando tu vecino Harry te invita – le comenté y ella abrió la boca a mas no poder, en algún momento perdería la mandíbula. –
-          ¿COMO DICES QUE DIJISTE? – gritó a los cuatro vientos – POR DIOS, POR DIOS, MI PLAN FUNCIONÓ –
-          En realidad, no.  El maquillaje se me corrió y no usé tu ropa, usé esta que tengo puesta ahora – me levanté y le mostré –
-          ¡Es aún mejor! – gritó otra vez – eso significa que le agradaste tal y como eres. ¿Y cómo pasó? – me preguntó –
Le conté toda la historia a Elizabeth con lujo de detalles y lo único que pudo decir fue:
-          Dios bendiga a tu pérdida de trabajo.  – yo reí a mas no poder, hasta que luego recordé la razón por la cual estaba mal, lo perdería todo –
-          ¡Elizabeth, soy pobre! ¿De dónde sacaré dinero para pagar la renta? ¡Dime! – le grité. Definitivamente soy bipolar –
-          ¿Quién necesita ese departamento cuando tienes una amiga con una casa que tiene una habitación de más? –
-          Tu casa no tiene un cuarto extra. – repliqué –
-          Yo comparto la casa con mi hermano, ya que está cerca de su universidad, pero ahora se va a mudar con su novia, así que su cuarto puede ser completamente tuyo, solo si te acostumbras al olor, ya está impregnado – ambas reímos con ganas, y yo suspiré –
-          Elizabeth, siempre supe que ibas a salvarme la vida alguna vez – nos unimos en un abrazo con un gran significado, para ella era un gracias, para mí era darme cuenta de que tenía a alguien en quien confiar –

Harry’s POV.

La mañana de un sábado debería ser aburrida, sobre todo cuando vives solo, pero no, no la mía. Mi mañana era un tanto diferente a la de los demás chicos, mi mañana estaba siendo un martirio. Había ropa por doquier, en todos los rincones de mi cuarto, definitivamente me estaba agarrando el ataque de histeria adolescente de cuando tienen una cita y no saben que usar.
-          Vamos Harry, tienes 25 años, usa este cerebro que dios te dio y piensa. – decía en voz alta para mí mismo - ¡AHA! – exclamé – tengo la solución –
Tomé el teléfono e hice tres llamadas en total, y a los 25 minutos cuatro personas se aparecieron en mi puerta.
-          Bien, espero que tengas una buena razón para llamarnos a esta hora – dijo Danny amargado –
-          La tengo – respondí –
-          Pues dila – dijo Dougie copiando mi tono de voz en señal de burla –
-          Tengo una cita después de meses de soledad.
-          Oh por dios, el cielo se cae – dijo Tom sarcásticamente – Qué salvaré primero ¿A Giovanna o a mis sables de luz? – Gio le propinó un golpe no muy  débil a Tom. –
-          ¿Se puede saber quién es la afortunada? – preguntó Gi.  Yo asentí efusivo con mi cabeza –
-          Se llama Camila, vive en el depto.  frente al mío – le conté – es morocha, un poco más baja que yo,  es linda, agradable, tengo una cita, básicamente es una persona. – todos rieron. Se podía notar lo nervioso que estaba –
-          Ok, mejor respira mientras hablas, no vaya a ser que mueras sin ir a tu cita – Danny rió de su propio chiste, como siempre, y los demás se unieron, todos menos yo. –
-          Ajam, si  gracioso Danny, sí. ¿Vamos al grano? Necesito ayuda, ya ni recuerdo qué era una cita. – exageré – Desde mi pelea con Izzy que no salgo con nadie. –
-          Te ayudaremos – dijeron todos –

No hay comentarios:

Publicar un comentario