30 de julio de 2011

Capítulo 2

Escuché con desinterés los gritos de mi jefe por mi llegada tarde y comencé a ordenar el papeleo en la oficina como lo hacía siempre. Ser secretaria no era tan malo, pero lo que yo en verdad quería era cantar, ganarme la vida siendo vocalista y baterista de mi propia banda, pero tenía en claro que eso no iba a pasar jamás, por esa razón dejé de cantar y de tocar.  En síntesis me había rendido a la realidad.
Las cinco, hora de irme. Llegué a mi casa tranquila, me saqué mi estúpida ropa de trabajo y me puse mi usual ropa de entrecasa. Tenía hambre, así que decidí ir a comprar algunos snacks para comer. Se me antojaban papas y un buen vecino con salsa. Ok, omitan lo último.  Ya estoy perdiendo la cordura.
Y hablando de vecino, salí a la puerta y allí estaba, charlando animosamente con el del departamento continuo. ¿Tan difícil era de mi parte ir y decir hola? Podía fingir que saludaba a Bob, el del depto. 5, y saludarlo a él por pura cordialidad. Luego, lo saludaría otra vez porque ya lo había saludado antes e inventaría un tema de conversación, y después el descubriría que me ama y tendríamos hijos lindos como él.
¿Lo notaron? Ese es mi problema, me enamoro muy rápido. No podría decir que estoy enamorada, pero sé que me gusta, lo cual es una terrible noticia para mí y para mi corazón.
Caminé unos pasos fuera y escuché un saludo.
-          ¡Camila! – gritó Bob y yo ya estaba buscando un balde de agua para meter mi cabeza y contar hasta cien –
-          ¿Qué hay, Bob? – dije dándome vuelta lentamente, aceptando que ya me había dado a conocer, sin siquiera tener algo de maquillaje, o al menos linda ropa –
-          Aquí estoy, charlando con el nuevo. – DIOS, DIOS, DIOS,  que alguien me haga un favor y mate a este hombre –
-          Sí, am… bueno Bob, tengo que correr, adiós – desaparecí como un rayo antes de que Harry diga algo sobre mi presencia. –

Ustedes pensaran ¿Es idiota? Estaba planeando que eso pasara y ahora no quiere que ocurra, qué bipolar. Pero no, mi plan era el siguiente: Con unos hermosos jeans ajustados y una remera  corta ir y decirle : “Hola, vecino” Con un tono sexy, PERO EL PLAN FUE ARRUINADO POR BOB QUE INTENTÓ HACER QUE LE DIGA HOLA EN UN CONJUNTO QUE PODÍA SER TOMADO COMO UN PIJAMA. Me pregunto por qué me importa tanto lo que la gente piense de mí, me encantaría tener esa actitud de I don’t give a fuck, si le tuviera, hubiera dicho algo aunque estuviera vestida de gnomo de jardín. Lo único que sé es que ahora voy a ser tomada por él como la extraña y maleducada morocha que ni siquiera le dijo Hola.
Maldije todo el camino hasta el mercado, o sea, diez malditas cuadras. Cuando llegué estaba cerrado, lo cual produjo que maldiga más fuerte y una señora mayor me mirara horrorizada. Esperé a que abriera como unos 10 minutos, hasta que decidí volver a casa, definitivamente se habían tomado un día libre.
Miré el reloj ni bien llegué a mi hogar,  eran las 6:30 pm. Sí que pasaba rápido el tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario